Después de Venus, y visto desde la Tierra, es Jupiter el planeta más brillante; su resplandor, de tono gris nacarado, supera el de todas las estrellas.Hay que añadir que si Venus brilla más es por su cercanía. Por otra parte, se trata del gigante del sistema planetario, pues no en vano es mayor que el resto de los planetas juntos.
Contemplado por un telescopio, nos muestra un disco enorme, achatado por los polos, cruzado por bandas de nubes, alternativamente claras y oscuras, y rodeado por sus cuatro más brillantes satélites. En su ecuador hay una zona clara, flaqueada por dos bandas oscuras; luego vienen zonas claras y bandas oscuras tropicales. Los polos son de color gris indefinido. La rotación que tiene no es uniforme en todas las latitudes, ya que resulta un poco más rápida en el ecuador, y más lenta en las zonas templadas.
Las tempestades son de una magnitud enorme, con intensísimas perturbaciones electromagnéticas.
Entre las formaciones de la atmósfera de Júpiter destaca, en la zona tropical sur, la Gran Mancha Roja, enorme óvalo que en ocasiones observamos con un color ocre impresionante; se sabe que es una tempestad en torbellino de extraordinaria virulencia.
Su atmósfera está compuesta por grandes cantidades de hidrógeno y helio como en el Sol. Tiene un gran espesor y un núcleo rocoso recubierto por una capa helada.
Los satélites de Júpiter se mueven lentamente en torno al gran planeta. Recientemente se ha descubierto que el más cercano -Io- posee actividad volcánica y emite fumarolas.
También se ha descubierto por medio de sondas espaciales, que Júpiter está rodeado de un anillo tenue.