Frente a otros planetas, Saturno es un planeta bastante más modesto, de suave color opalino, que puede ser confundido con una estrella brillante, solo se diferencia en que no centellea. Es bastante menor que Júpiter y se encuentra más lejos del Sol.
Cuando es observado por un telescopio, la supuesta modestia se desvanece: está rodeado por un soberbio anillo, joya celeste mucho más amplia que el cuerpo del planeta.
En realidad se trata de cinco anillos concéntricos, aunque los astrónomos los subdividan en siete, planos y separados entre sí por pequeños pasillos oscuros, la División de Cassini, que separa el anillo más claro de otro, color ala de mosca.
Se cree que los anillos son el resultado de la desintegración de uno o varios satélites demasiado próximos al cuerpo del planeta que no pudieron resistir el efecto de marea. Están compuestos por millones de corpúsculos sólidos que giran en órbitas concéntricas en torno al gran planeta.
Saturno, además posee por lo menos unos diez satélites, pues han creído observarse otros dos. El más brillante, Titán, y el más pálido es Rhea.
La esfera de Saturno por lo demás presenta una configuración similar a la de Júpiter, con sus grandes bandas de nubes y alternancia de fajas claras y oscuras. La actividad tormentosa, en cambio es menos intensa.
La atmósfera es tan profunda, que la densidad media del planeta es inferior a la del agua.

Para más información pincha aquí.