15. Y MUCHO MÁS LEJOS, LAS ESTRELLLAS.

La distancia que nos separa de las estrellas es muy grande y durante unos cuantos siglos se ha pensados que eran fijas, porque la forma de las constelaciones no varía con los siglos.
Más tarde Piazzi advirtió que la estrella 61 del Cisne, no se encontraba exactamente en el mismo punto y comprobaron que se movía hacia el NE.
Pero ya F. W. Bessel llegó a la conclusión de que si la 61 del Cisne se movía también lo harían las demás.
Hoy ya sabemos que las estrellas se encuentran muy lejos de nosotros y que su movimiento aparente es lentísimo.
Las estrellas son tan brillantes como nuestro Sol. Debido a su intensidad de brillo se clasifican por magnitudes: las más brillantes son de primera magnitud; las que brillan la mitad que estas son de segunda; las que brillan la mitad que las segundas son de la tercera; y así sucesivamente.
La vista humana puede distinguir hasta de la sexta magnitud.
No todas las estrellas brillantes están relativamente cerca; ni todas las mortecinas están extraordinariamente lejanas. Así Rigel o Deneb están muy lejos y son de primera magnitud, porque son unas diez mil veces más luminosas que el Sol.
